El sector industrial de Coahuila ha sido sacudido por un escándalo que involucra a altos ejecutivos de la Asociación de Recursos Humanos Coahuila Sureste (ARHCOS). Miguel Ángel Muñoz Betancourt, abogado y actual vicepresidente de ARHCOS, ha sido acusado de incurrir en un grave conflicto de intereses, lo que ha generado una fuerte polémica y puesto
El sector industrial de Coahuila ha sido sacudido por un escándalo que involucra a altos ejecutivos de la Asociación de Recursos Humanos Coahuila Sureste (ARHCOS). Miguel Ángel Muñoz Betancourt, abogado y actual vicepresidente de ARHCOS, ha sido acusado de incurrir en un grave conflicto de intereses, lo que ha generado una fuerte polémica y puesto en duda la integridad de la organización.
Muñoz Betancourt, quien también es propietario del despacho “Muñoz Betancourt Legal Group”, ha utilizado su posición dentro de ARHCOS para representar a trabajadores en demandas contra empresas que forman parte de la misma asociación. Socios de ARHCOS han denunciado que el abogado se ha aprovechado de la información privilegiada a la que tiene acceso para interponer demandas millonarias contra estas empresas, lo que ha provocado una oleada de críticas y exigencias para su renuncia.

La controversia estalló durante la sesión mensual de ARHCOS, celebrada el pasado 31 de julio en Saltillo. En la reunión, varios socios expresaron su malestar y pidieron la dimisión inmediata de Muñoz Betancourt. Sin embargo, el presidente de la asociación, Xavier Galindo Valdés, quien también es ejecutivo en Borg Warner, se mostró reacio a actuar con firmeza, señalando que la renuncia del vicepresidente solo se daría si se comprobaban las acusaciones. Esta respuesta fue vista por muchos como una falta de compromiso con los principios éticos y un intento de proteger a Muñoz Betancourt.
La situación se agravó cuando el propio Muñoz Betancourt admitió las acusaciones durante la reunión, pero rechazó la posibilidad de renunciar. Dos días después, envió una carta a los socios de ARHCOS en la que reafirmó su decisión de mantenerse en el cargo, argumentando que no había cometido ninguna falta. Esta postura ha generado aún más descontento entre los miembros de la asociación, quienes consideran que su permanencia daña la reputación de ARHCOS y mina la confianza en la organización.
Como resultado de este escándalo, ARHCOS ha sido expulsada de la Unión de Organismos Empresariales Coahuila Sureste (UOECS), una decisión que representa un golpe significativo para la asociación, que había trabajado arduamente para integrarse en este exclusivo grupo de organizaciones empresariales, entre las que se encuentran COPARMEX, CAINTRA y CONCAMIN.
El conflicto actual también ha traído a la luz irregularidades pasadas en torno a la elección de Muñoz Betancourt como vicepresidente. Según algunos socios, su nombramiento fue resultado de un proceso de votación manipulado, promovido por su amigo y entonces presidente de ARHCOS, Juan Sessaty, ejecutivo de APTIV. Estas sospechas han resurgido y añadido un nuevo nivel de complejidad al escándalo.
A pesar de la magnitud del problema, Xavier Galindo Valdés ha decidido respaldar a Muñoz Betancourt, una acción que ha generado críticas adicionales y cuestionamientos sobre la dirección y la ética en ARHCOS. La situación actual plantea un desafío importante para la asociación, que deberá enfrentar las consecuencias de estas acciones y trabajar para recuperar la confianza de sus miembros y del sector industrial de Coahuila.