El sindicato utiliza encuestas internas para diseñar una propuesta económica que responda directamente a las exigencias de sus agremiados. Aeroméxico y la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación (ASSA) han diseñado un nuevo esquema económico en su propuesta contractual modificada. El punto más destacado del ajuste es un incremento de hasta 25% en conceptos específicos
El sindicato utiliza encuestas internas para diseñar una propuesta económica que responda directamente a las exigencias de sus agremiados.
Aeroméxico y la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación (ASSA) han diseñado un nuevo esquema económico en su propuesta contractual modificada. El punto más destacado del ajuste es un incremento de hasta 25% en conceptos específicos del contrato, diseñado directamente para mitigar el descontento que provocó el rechazo de la base trabajadora en la votación previa. Este ajuste surge tras un minucioso diagnóstico realizado por el sindicato mediante encuestas dirigidas a sus miembros para conocer las principales inquietudes financieras y operativas.
El camino hacia este punto ha estado marcado por momentos de alta tensión laboral. A finales de mayo de este año, ASSA y los directivos de Aeroméxico pactaron un acuerdo que desactivó el emplazamiento a huelga previsto para el primer minuto de junio. Dicho convenio original integraba cláusulas de beneficio económico a cambio de otorgar cierta flexibilidad operativa a la aerolínea. Aunque la dirigencia sindical aseguró en asamblea que los cambios operativos no perjudicaban los periodos obligatorios de descanso de los sobrecargos, la base votó en contra al procesar la legitimación obligatoria.
La empresa aérea ha mostrado una postura receptiva durante las nuevas mesas de diálogo, aceptando revisar los rubros financieros para destrabar el conflicto contractual. Con los incrementos del 25% sobre la mesa, la propuesta busca balancear las demandas económicas de los trabajadores con la capacidad de competencia de Aeroméxico. Los tripulantes de cabina realizarán un análisis profundo del documento para evaluar si los beneficios económicos planteados superan las afectaciones operativas resentidas en la propuesta inicial.
La nueva votación de los sobrecargos definirá si las mejoras económicas son suficientes para dar un cierre definitivo a la revisión contractual de este año. De ser avalada por la mayoría, se restablecerá la normalidad laboral a largo plazo. De lo contrario, ASSA y la empresa tendrán que reiniciar las conversaciones bajo una presión operativa y financiera mucho mayor.










