En Chihuahua, la justicia parece estarse escribiendo en tiempo real… pero no en los tribunales, sino en los medios. La Fiscalía Anticorrupción se encuentra en el centro de una polémica que va más allá de investigaciones y expedientes. Se trata de una presunta estrategia de comunicación donde la filtración de información sensible habría sido utilizada
En Chihuahua, la justicia parece estarse escribiendo en tiempo real… pero no en los tribunales, sino en los medios.
La Fiscalía Anticorrupción se encuentra en el centro de una polémica que va más allá de investigaciones y expedientes. Se trata de una presunta estrategia de comunicación donde la filtración de información sensible habría sido utilizada como herramienta para moldear la percepción pública.
En este escenario, el nombre de Francisco Javier de la O Sarmiento ha comenzado a tomar protagonismo. Como secretario particular del fiscal Abelardo Valenzuela, su cercanía con el poder interno lo posiciona como un actor clave en el manejo de información.
Distintas versiones señalan que esta posición no solo implica acceso privilegiado, sino también una posible conexión con ciertos medios, a través de la cual se habrían difundido detalles de operativos y avances de investigación antes de su formalización.
El caso de Javier Corral expuso con claridad esta dinámica. El intento fallido de detención, ampliamente cubierto casi en tiempo real, dejó al descubierto un fenómeno inquietante: la narrativa mediática avanzaba más rápido que el propio proceso legal.
El propio Corral cuestionó la naturaleza del operativo, sugiriendo que el objetivo no era únicamente judicial. La escena parecía diseñada para ser vista, narrada y consumida públicamente.
Para analistas, este tipo de prácticas representan un cambio preocupante en el rol de las instituciones. Cuando la justicia se convierte en contenido, el riesgo no es solo reputacional, sino democrático.
La concentración de poder dentro de círculos cercanos, como el que rodea al fiscal Valenzuela, amplifica estas preocupaciones. Sin contrapesos claros, el manejo de información puede volverse discrecional.
Hoy, la Fiscalía Anticorrupción enfrenta una pregunta incómoda pero inevitable: ¿está investigando para hacer justicia o comunicando para construir narrativa?
La respuesta no solo definirá el destino de sus casos, sino la confianza de una sociedad que exige algo más que espectáculos: exige legalidad.











