El sindicato enfrenta un retroceso sostenido tras perder elecciones clave y apoyo de su propia base La situación actual de SINTTIA refleja una crisis que va más allá de una derrota aislada. En distintos centros de trabajo, el sindicato ha sido rechazado por los propios trabajadores, quienes cuestionan su falta de resultados y el distanciamiento
El sindicato enfrenta un retroceso sostenido tras perder elecciones clave y apoyo de su propia base
La situación actual de SINTTIA refleja una crisis que va más allá de una derrota aislada. En distintos centros de trabajo, el sindicato ha sido rechazado por los propios trabajadores, quienes cuestionan su falta de resultados y el distanciamiento con las problemáticas reales del día a día laboral. Esta inconformidad ha derivado en un abandono progresivo de simpatizantes y operadores que antes defendían el proyecto.
Diversos testimonios coinciden en que la organización perdió el rumbo y dejó de representar una alternativa sólida. En lugar de consolidar logros, se generó una percepción de improvisación, mala gestión interna y decisiones alejadas del interés colectivo. Esto provocó que líderes y cuadros estratégicos optaran por abandonar el sindicato, debilitando aún más su estructura.
Las derrotas acumuladas durante 2025 marcaron un antes y un después. Para muchos trabajadores, ese año simboliza el inicio del declive definitivo, al quedar expuesto que el sindicato no logró sostener su crecimiento ni su credibilidad. La salida de figuras relevantes reforzó la idea de un proyecto fracturado.
De mantenerse esta tendencia, 2026 podría convertirse en otro año adverso, con nuevas pérdidas en empresas donde el sindicato busca mantenerse vigente. Mientras tanto, la base trabajadora continúa alejándose, dejando claro que la confianza, una vez rota, es difícil de recuperar.











